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Cómo aumentar la pensión gracias al móvil

reciclo y sumo

Alrededor de la mitad de la población española, no puede ahorrar.  De ellos, los que tienen ingresos habituales, cuando se enfrentan a la adquisición de una vivienda o un coche o un viaje, optan por endeudarse solicitando un crédito al banco. En cualquier caso, estos son los afortunados en comparación con otro porcentaje aún mayor que no pasa las alarmas de los departamentos de riesgo de esos bancos. ¿Cómo podemos hablarles de ahorro a esas personas que tienen ingresos y rentas mínimas? De ninguna manera, un ahorro tal y cómo hoy se conoce es imposible para ellos.

corro y sumoEn Pensumo creemos que tenemos una solución PARCIAL para este problema GLOBAL. Si cierto es que hay muchos que no tienen renta para ahorrar, también lo es que TODOS  los ciudadanos consumen en mayor o menor medida, y por ello trabajamos en la generación automática -y gratuita- de ahorro a partir de los consumos. Y consumo es comprar, pero no sólamente. Consumir es utilizar recursos para satisfacer las necesidades. Por ello también se consume al trabajar, correr, conducir, hacer deporte, leer… Todos esos consumos se pueden favorecer u orientar si hay un agente económico por medio.  Con esa premisa, desde Pensumo hemos diseñado varias campañas con incentivo económico por compra, reciclaje, deporte, lectura… gracias a la ayuda y visión de futuro de la Comisión Europea y otros partnes.

https://pensumo.com/retos/

leo y sumo

 

 

 

 

 

 

logo UE

Este proyecto ha sido financiado por el Programa H2020SME según el acuerdo 766521 de la Comisión Europa

Si todo se transforma… ¿Por qué las pensiones son del siglo pasado?

Pensar bandera pensionesen pequeño para generar grandes cambios. Esta es la bandera de Pensumo, un sistema de ahorro revolucionario creado por el aragonés José Luis Oros, que rompe con la clásica teoría de Keynes que asegura que el ahorro es igual a la renta menos el consumo.
Pensumo aporta una solución a la pérdida de poder adquisitivo del ciudadano debido a los cambios demográficos y a la inestabilidad económica que afectan a las pensiones. De este modo, este proyecto innovador crea un nuevo pilar en los sistemas de pensiones tradicionales, permitiendo que los comercios premien a los consumidores con microaportaciones que se destinan a productos de ahorro a largo plazo como pueden ser los planes de jubilación y así implementar también un sistema novedoso de fidelización para los establecimientos adscritos. “Pensumo ha conectado el consumo diario y las pensiones a través de una ‘app’”, señala Orós.
Actualmente el proyecto, compuesto por una plantilla de once personas, está en fase II del programa Horizonte 2020 y desarrolló su proyecto piloto en la localidad aragonesa de Borja en el 2014. La idea partió de una pregunta muy sencilla: ¿Si todo cambia, por qué no lo hace el sistema de pensiones?
Esta start up disruptiva trastoca pues los patrones de consumo, una circunstancia que requiere de un “cambio cultural”. “No solo el trabajo debe configurar las pensiones. También debería hacerlo la calidad y transcendencia del trabajo y la calidad y responsabilidad del consumo”, afirma Orós.
Pensumo introduce en su filosofía un fuerte componente social. “No podemos pensar que el factor trabajo es el único que tenemos que sopesar para que una pensión sea de una determinada cuantía”, argumenta Orós. Por lo que esta iniciativa empresarial mide también otros baremos que tienen que ver con el comportamiento responsable y sostenible. De esta manera, el reciclaje, el consumo responsable de energía, la formación y el voluntariado también
suman para aumentar la pensión futura. “Hoy en día la tecnología permite medir todo eso”, concluye José Luis Orós.

Alicia Gracia – El Periódico de Aragón

El mercado se rinde a las nuevas fórmulas de Ahorro

(Artículo en el suplemento “Seguros” de El Economista – Virginia M. Zamarreño)

Ahorrar o consumir. Como si de la duda de Hamlet se tratara, los españoles, especialmente los más jóvenes, se devanan los sesos entre un salario que casi no alcanza para llegar a fin de mes y la certeza de que necesitarán ahorrar para poder complementar su futura pensión pública de jubilación.

Pero, a diferencia de una de las obras maestras de la literatura universal, poder ahorrar para el futuro no es un drama. O, al menos, no debería serlo, porque el mercado ofrece cada vez alternativas más flexibles y originales para poder comenzar a ahorrar poco a poco, sin tener que renunciar a -casi- nada.
Seguro que estará harto de leer que la tasa de ahorro financiero de las familias españolas está por debajo de la media de los países que nos rodean; que ese ahorro está dedicado a otros activos menos eficientes -porque resulta más complicado hacerlos líquidos cuando se necesita echar mano de un capital adicional- como la vivienda, que debemos ahorrar más y mejor. Aunque se trata de cuestiones veraces e importantes, la culpa de la falta de ahorro no recae solo en el ahorrador. El sector financiero -y la regulación- tienen también algo de culpa. El primero, porque no consigue diseñar productos sencillos y atractivos que consigan enamorar al ahorrador; la segunda, por su necesaria rigidez.
Pero en los últimos meses se está abriendo hueco la flexibilidad en los productos de ahorro. Y no solo por la entrada en vigor del reglamento de planes y fondos de pensiones que abre la recuperación del capital invertido en este tipo de productos a los diez años de su constitución.
La irrupción de las compañías fintech -insurtech en el caso del sector asegurador- ha abierto la vía a soluciones alternativas al ahorro de siempre. Algunas, incluso, logran romper con la ancestral dicotomía ahorro-consumo. Se trata de Pensumo, una startup que permite a sus usuarios ahorrar para su jubilación a la vez que consumen. José Luis Orós, CEO de Pensumo y miembro de la Asociación Española de Fintech e Insurtech (Aefi), explica que Pensumo es la marca que da nombre al modelo de ahorro Pensión por Consumo. “Se trata de un ahorro no voluntario que proviene de los micropagos que las empresas y comercios hacen a los usuarios en un producto de ahorro individual, como premio económico -un cashback a futuro- por fidelidad cuando compran en sus establecimientos y también como premio económico cuando
realizan acciones sostenibles como el reciclaje, el consumo cultural, el voluntariado…”.
Fue al propio Orós a quien se le ocurrió la idea mientras trabajaba en el departamento de marketing y comunicación de unos grandes almacenes, tras preguntarse “¿Qué es lo máximo que podemos dar a nuestro cliente?: seguridad en el futuro”.
Pensumo parte de una idea poco convencional: “Partimos de la premisa que el dinero no es un bien en sí mismo; es un -antiguo- invento social para hacer practicable la economía”. En este contexto,

José Luis Orós recuerda que la sociedad española y la europea cambian de forma vertiginosa, y lo hacen porque “disponemos de una tecnología cada vez más sofisticada y accesible al total de la ciudadanía, pero también porque contemplamos la economía con otra perspectiva, los modelos de negocio basados en la economía colaborativa van a proliferar cada vez más”.
El CEO de Pensumo está convencido de que el ahorro se podría hacer más atractivo “incorporando paulatinamente nuevos patrones de medición de la riqueza: no sólo el trabajo y el salario, también las acciones responsables, la formación continua, la solidaridad, los valores… las criptomonedas deben ser el puente hacia ese ahorro de valor que es una auténtica moneda social”.

Alternativa al ahorro tradicional
El objetivo de Pensumo es que los consumidores de hoy puedan aprovechar sus compras para ir constituyendo un ahorro a largo plazo a través de una póliza convencional. Este es un ejemplo de la colaboración entre las compañías de seguros tradicionales con las insurtech, que seguirá dando buenos frutos en los próximos años.
“Al final, el ahorrador de Pensumo tiene la misma póliza convencional que el ahorrador tradicional. La diferencia es lo que hace cada uno para conseguirlo. El tradicional realiza pagos periódicos desde su cuenta corriente a su póliza. El pensumista consume, recicla, lee, corre, ayuda, etc., para convertir esas acciones en saldo a su favor. El valor dinero puede ser el mismo, pero el origen es totalmente distinto”, explica José Luis Orós.
Hasta ahora la insurtech cuenta con cerca de 3.000 pensumistas activos: “Son la prueba firme para la implantación de nuestro sistema en empresas con un alto número de usuarios consolidados a los que se les ofrecerá participar en el mismo”, explica Orós, que añade que “también hay una línea muy importante en la que son los colectivos de trabajadores quienes recibirán prima en póliza a cambio de sus acciones voluntarias, medidas a través de la app”.
El modelo de negocio de Pensumo, además, ha sido respaldado por la Comisión Europea (H2020SME) dentro del topic Nuevos modelos de negocio para sociedades inclusivas y reflexivas, “lo que hace que el valor de la propuesta sea sólida y con gran futuro”, concluye José Luis Orós, fundador y CEO de Pensumo.IMG-20141029-WA0017

La irresistible tentación del gigantismo

El proyecto de la Pensión por Consumo, nació en España en 2010, con una idea clara: premiar a los ciudadanos con aportaciones para su pensión, en función a los consumos que realicen durante su vida. La aportación económica al producto de ahorro, la realiza el comercio minorista al producto de ahorro del cliente. De esta forma, los comercios y otros negocios, disponen de una herramienta poderosa para fidelizar y los consumidores de una herramienta de ahorro en un entorno global de crisis.

Desde el principio, nos dimos cuenta, que el factor clave para implementar de manera óptima nuestro proyecto, era el uso de la teconología, concretamente de la tecnología asociada al móvil. De esta forma, en muy pocos pasos, al estilo de cualquier startup, podemos derivar un flujo constante de micropagos del comercio al usuario a través del móvil, con la lógica prevención de que el producto de ahorro esté siempre garantizado por una aseguradora consolidada.

Recientemente, hemos tenido noticia, que en Costa Rica se pretende poner en marcha y un sistema de ahorro para la pensión de nombre casi idéntico, con un objetivo similar (ahorro para la jubilación a través del consumo), pero con un procedimiento muy al uso de los gobiernos y administraciones públicas. Así, en lugar de un proceso semi-automático garantizado, pasa a ser un proceso intervenido por el Ministerio de Hacienda, con participación de los bancos, las aseguradoras, Registros centrales gubernamentales, gestoras de fondos… En fin, una superestructura, que sin duda hará inviable que un céntimo pueda ser traspasado del comercio al usuario sin gasto alguno. Las microaportaciones (que son mínimas pero constantes), son mermadas por las comisiones bancarias y fiscalizadas por la Hacienda Pública. Un sistema de pensiones superestructurado, con ejércitos de administrativos que lógicamente tienen que cobrar sus salarios (y también su pensión), gestores, brockers, directivos…

La crisis de 2008 además de penurias en todo el mundo, nos ha dado lecciones que no se pueden ignorar: la banca tal y como la conocemos va a desaparecer, y ya lo está haciendo de hecho. Los mejores chaflanes de las ciudades españolas estaban ocupadas por bancos (algunos aún persisten), pero nos hemos dado cuenta que no necesitamos un banco a pie de calle, en todo caso puede estar perfectamente en el tercer piso… pero sobre todo: cualquier operación financiera que no se puede realizar online, debería ser prohibida.

La economía colaborativa, que efectivamente está transformando a muchos sectores tan importantes como el transporte y el comercio, tiene que llegar (todavía más) al sector financiero. Pero al final, reflexionen, llegará a la Administración Pública: los funcionarios no serán vitalicios (eso suena medieval), y los políticos serán mayormente algoritmos de decisión, en asuntos controvertidos.comparativo sistemas

Innovar en pensiones

“Artículo del día” en El Periódico de Aragón del lunes 22 de mayo de 2017

Por José Luis Orós

El debate de las pensiones, va mucho más allá de pensiones públicas y/o pensiones privadas.

La premisa principal es que el Estado debe garantizar un subsidio económico, con el que cualquier ciudadano pueda vivir dignamente –pensiones no contributivas–. Otra premisa es que las cotizaciones por trabajo durante la vida laboral, configuren la cuantía de la pensión –llamada en este caso contributiva–. Pero tengamos en cuenta que las cotizaciones que hacemos los trabajadores de hoy, no se guardan en ningún sitio, si no que con ellas se pagan las pensiones de los jubilados de hoy: en España tenemos un sistema solidario de reparto.

Por otra parte, las aportaciones a planes privados de pensiones, son una fórmula de ahorro para la parte de la población que tiene el privilegio de disfrutar de ingresos constantes durante su vida o dispone de un patrimonio suficiente. Actualmente la mitad de las familias en España no pueden ahorrar según el CIS.

Durante años, para calcular pensiones, hemos configurado una ecuación con unas variables evidentes: número de cotizantes (en descenso), cuantía de la cotización (en descenso), pirámide demográfica (desfavorable), años cotizados (menos, por el paro), ahorro personal, años de ahorro, intereses, vida media del ciudadano (en aumento)… Las personas que trabajan en el mundo del ahorro indican con lógica matemática, que todas las variables vaticinan un colapso del sistema de pensiones en no mucho tiempo.

Parece que se podrá garantizar una pensión mínima –cada vez más mínima–, pero que si no lo resolvemos, los próximos jubilados después de trabajar un porrón de años, vamos a tener una vejez muy cruda porque el importe de la pensión media bajará notablemente y el ahorro es imposible para el 50% de las familias.

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Los expertos hacen bien su análisis, pero en pensiones en este momento, más que análisis se necesitan propuestas: propuestas sociales. Sí, hay que hacer política, aunque eso no se estila.

En materia de pensiones, hay una mirada al limbo prolongada, para evitar tomar decisiones. Nuestros políticos convocan al Pacto de Toledo, y durante meses técnicos expertos en planes de pensiones procuran inspirar a sus señorías… Y como no les sale la ecuación de las pensiones, equilibran la igualdad a martillazos: «Y como me faltan 8.000 millones, lo resuelvo con este nuevo impuesto» o «emito Deuda Pública, y solucionado». Son ñapas de urgencia, cortoplacistas, ruinosas y en contra de todos los criterios presupuestarios de la Comisión Europea.

Si la ecuación es irresoluble con las variables existentes actualmente, la solución pasa por incorporar nuevas variables que se deben de establecer con la lógica del siglo XXI: deben ser variables perdurables y no efímeras, necesarias y no superfluas, que tengan un valor económico a nivel individual y también a nivel macroeconómico. Si a estas condiciones evidentes sumamos la posibilidad del uso de la tecnología personal para la medición de dichos factores, perfectamente nos podemos plantear un escenario, en el cual enfoquemos nuestro objetivo con los objetivos principales de la humanidad en los próximos decenios: la simple supervivencia del planeta.

Alimentar a todos los habitantes del planeta o establecer una economía circular baja en carbono con fuentes de energía renovables es impensable de conseguir tan solo por el acuerdo de los gobiernos o de las grandes empresas. Tampoco tan sólo con la concienciación o la educación cívica. Es necesario alinear a los ciudadanos del mundo respecto a su comportamiento en cualquier decisión económica diaria (su consumo) y el resto de decisiones cotidianas (en el trabajo, viajes, tiempo libre, deporte, salud…), y eso hasta ahora se reducía a políticas de regulación hacia las empresas y educación para los ciudadanos. Ello es insuficiente, los objetivos se conseguirán mediante políticas de incentivos económicos para los ciudadanos, a través de los premios económicos ofrecidos por las empresas (RSC) y administraciones, en forma de aportación a la pensión.

En este sentido se armó la propuesta, que la AEFI (Asociación Española de Fintech e Insurtech) quiso presentar en comparecencia al Pacto de Toledo, pero que a sus señorías no ha dado tiempo a contemplar desde diciembre de 2016. Que tengan que innovar sobre pensiones, precisamente los parlamentarios que son quienes tienen las pensiones garantizadas, es una aberración más. Por cierto que ningún grupo parlamentario movió un dedo para que la propuesta fuese al menos escuchada.

Pues bien, sus señorías, se han equivocado de plano: la Comisión Europea en uno de los programas de innovación más exigentes del planeta (H2020) sí que ha visto la idoneidad de la propuesta y va a financiarlo como proyecto europeo, dentro del Reto Social 6: «sociedades innovadoras, inclusivas y reflexivas». Ya les avisaré, cuando un político español, de cualquier partido, baje del púlpito de la demagogia para interesarse de una manera real por la propuesta de innovación en pensiones, premiada en Europa y que acaba de firmar un convenio con China.

*Delegado de la AEFI en Pensiones, CEO de Pensumo

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Pensumo y China

El día 10 de mayo de 2017, Pensumo firmó un acuerdo colaborativo con la Asociación de Cooperación Comercial de España y China, representada por su presidente el señor Xinte Wang.

La firma tuvo lugar a las doce horas en el edificio CIEM de Zaragoza. Dicha asociación con el apoyo de de la empresa que gestiona dicho edificio, InitLand, prepararon el evento de presentación del espacio en la cual va a residir la entidad facilitadora. Todo se realizó con gran detalle: banderas chinas, de la Comisión Europea, de España y de la ciudad de Zaragoza adornaban el área de “La Colmena” del CIEM, donde lucía también una hermosa alfombra roja de grandes ocasiones.

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Como invitados especiales se encontraba: Francisco Javier Andrés Álvez (gerente de Aragón Exterior) , Mari Cruz Soriano y Don José Ignacio Notivoli Mur (Concejal del Ayuntamiento de Zaragoza), además de otras personalidades de la política local y Delegación del Gobierno de España.

El señor Wang presentó su oficina como una entidad que ya lleva trabajando más de 5 años en España, pero que desde hace solo 3 meses empezaron en Zaragoza. Su propuesta es impulsar el comercio entre China y España con productos y servicios de alta calidad. La primera empresa con la que van a empezar a negociar para que este proyecto tan ambicioso sea posible es Pensumo, del cual dicen que es una empresa que anima al beneficio y al desarrollo sostenible para ambos países.

La Asociación hispano-china se compromete al desarrollo continuo comercial de ambos países apoyando la innovación y el beneficio mutuo y esperan que los inversores chinos vean en Aragón una potencia económica de innovación en empresas como Pensumo, dónde esperan que este acuerdo beneficie a ambas partes.

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La ceremonia clausuró con el anuncio de colaboración con el periódico OuHua, el único medio de información independiente chino establecido en España y con la firma de colaboración de Pensumo con la oficina de comercio entre España y China. Lo rubricaron Xinte Wang presidente de la Asociación bilateral y Jesús Sanz Carbó director TIC de Pensumo.

La agencia oficial de noticias china XINHUA recogió la noticia, y hoy aparecen en distintos medios asiáticos, todas estas referencias respecto al sistema PENSUMO:

 

Alicia Orós Francia -Historiadora del Arte, especialista en Civilización China-

Corresponsales Pensumo

Buscamos corresponsales voluntarios de Pensumo, para poner en marcha el nuevo pilar del sistema de pensiones GRATUITO a través del consumo en el comercio de cercanía.

Si eres usuario del tejido comercial de su barrio, pueblo o ciudad, con uso habitual de redes sociales y correo electrónico, es suficiente. Sólo te pediremos que lleves el móvil contigo y en ocasiones, que seas eco de las acciones de economía colaborativa en su zona. Si la red de Pensumo se consolida, ocuparás una posición activa en la nueva “Red Nacional de Puntos de Ahorro” que nuestro proyecto pretende conseguir.

Si estás interesad@,  descarga la APP “Pensumo España” y entra en Ciudadanía/Seleccionar/Quiero_ser_prescriptor_Pensumo

Pensumo ha obtenido de la Comisión Europea financiación para la Fase II del Proyecto “Savings Loyalty System Based on Micro-Contributions from retailers” que tiene como objeto llevar al mercado un sistema de ahorro gratuito en el que a través de las compras y otras acciones medidas por el móvil, cada ciudadano ingresa pequeñas cantidades económicas que se acumulan para el futuro o la pensión.

http://www.heraldo.es/noticias/aragon/2017/03/23/los-clientes-que-ahorran-para-pension-hacer-compras-aumentan-cada-ano-1165829-300.html

 http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2017-04-12/fintech-pensiones-ahorro_1358416/

¿Pagará Amazon nuestras pensiones?

Amazon lanza la primera tienda física en la que no hay cajeros, sólo hay que bajarse antes la APP correspondiente, tomas lo que deseas y te lo llevas a casa. Por supuesto que no es gratis, pero no tienes que hacer cola. Así tienes más tiempo para “otras cosas”… Quizá para comprar más…

No sé qué pensarán de esto las miles de empresas tecnológicas que en la última década han estado innovando en los sistemas de pago: “paga rápido”, “paga fácil”, “paga desde cualquier lugar”… (Cómo si pagar hubiera sido alguna vez complicado). También sería bueno saber si están inquietas las grandes entidades financieras que invirtieron en mil y una tecnologías de vanguardia. Todo se ha resuelto: estás en el súper, tomas lo que deseas y te vas a casa: el Gran Hermano ya sabe lo que has hecho y como cobrarte de tu cuenta corriente. Surgen algunas preguntas para los marketinianos: ¿Qué pasa con la experiencia de cliente?… ¿O quizá esto sea la experiencia de cliente más estremecedora?

hucha recicla

A mí me gusta más pensar en las posibilidades del proceso inverso. No en el pago, si no en el ahorro: entras al súper y el Gran Hermano recompensa tu presencia, tu fidelidad, con una micro-aportación para tu futura pensión, que se repetirá cada día. Pero es solo el principio; esa misma tecnología, te premiará con otra aportación cuando recicles el vidrio, leas un libro, ayudes a una ONG, participes en una carrera o recojas las cacas del perro. Porque la única salida razonable a nuestra civilización es que los valores éticos y la RSC, se conviertan en el respaldo de un nuevo sistema económico: ni el dólar, ni el patrón oro, ni el bitcoin, lo más valioso  son nuestros escasos recursos planetarios y los comportamientos sostenibles. Si los podemos medir -vemos que Amazon ya está midiendo cosas más complejas-, la riqueza económica será sinónimo de justicia social. Trabajemos en ello.

José Luis Orós

Nuevos factores en la decisión de compra: nuevas formas de revolucionar el mercado

Durante décadas, las universidades y departamentos de marketing de las empresas, habían tenido claro cuáles son los factores que influyen en la decisión de compra del consumidor final: precio, calidad marca, proximidad, ubicación del producto… Esto se comenzó a complicar un poco en el momento que nació el ecommerce. Así empezaron a tener importancia otros factores como: envío gratuito, posibilidad de devolución, valoración de otros consumidores… En cualquier caso la presencia de estos nuevos factores y otros, no deja de ser una actualización de la situación anterior, es decir, cuando decimos que en la compra online influye una “navegación fácil” estamos trasladando la situación de “tienda ordenada y bien surtida” del comercio físico.

Actualmente para comprender este proceso decisivo de compra se tienen en cuenta otras cuestiones como: el tipo de consumidor (consideraremos aquí tan sólo al consumidor final), quién participa en el mercado o qué tipo de necesidad satisface. La respuesta a estas preguntas se ofrece tras tener en cuenta los factores culturales, factores sociales (roles),  factores personales (estilo de vida).

Pero el presente ya está obsoleto. Los consumidores de hoy -que son los mismos de ayer pero con nuevas necesidades- tienen nuevas necesidades permanentes que el Mercado debe resolverles con originalidad y determinación. La mejor manera de fidelizar a tu cliente es sorprenderle continuamente.

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Si el problema común de una mayoría de los consumidores es su incapacidad de ahorro futuro para la pensión, y las Administraciones públicas carecen de recursos para enfrentarse adecuadamente a este problema, deberá ser el Mercado de bienes de Consumo y también el Mercado Financiero, quienes den un paso al frente e incorporen incentivos económicos por compra (céntimos la mayoría de los casos) que “viajen a futuro” de su consumidor: A productos de ahorro garantizados y rentables. El pensioning pide paso, mientras grandes anunciantes se empeñan en gastar dinero para campañas que invitan a sorteos u otras intrascendencias… Empecemos a dar valor a las propuestas de auténtica RSC que procuran el beneficio de todas las partes: del usuario, del mercado y de la sociedad.

O eso o nos quedamos mirando cómo se desmorona nuestro felicísimo Estado del Bienestar…

José Luis Orós

Economía Circular y pensiones

El concepto de Economía Circular hace referencia hasta ahora a aspectos relacionados con los productos y el consumo en el sentido de reducir, reusar y reciclarlos al máximo. Los residuos se convierten en recursos, se elaboran nuevos productos con ellos, tienen una segunda o tercera vida, cuando su vida útil finaliza se aprovechan energéticamente…  diez son estos principios esenciales.

Todos los partidos políticos en sus programas electorales, lo incluyen o hacen referencia en mayor o menor medida a estas propuestas sostenibles que en buena parte se rigen por las decisiones de la Comisión Europea en esta materia en 2014 y 1015.

Pero el enfoque que tenemos de estos ciclos circulares ha sido hasta ahora muy rígido y monotemático; hablamos de materiales pero la Economía es muchísimo más. A mi me gustaría por ejemplo, traducir a economía circular en tema (y gran problema) de las Pensiones.

  • Principio del retorno económico: Cada compra-venta en el Mercado que realice, puede tener una micro-aportación en la pensión del comprador (e incluso del vendedor).
  • En una economía circular pura, se premian las acciones sostenibles medibles: el reciclaje, el consumo cultural, el ahorro energético, la seguridad vial, la práctica deportiva… porque la RSC de las corporaciones consiste en premiar los comportamientos sostenibles.
  • Los capitales que se van generando tras miles de compras y acciones sostenibles se invierten en Fondos Responsables, desde empresas rentables con los más altos estándares de RSC hasta microempresas de reinserción laboral, etc.
  • Derecho al Ahorro: las administraciones públicas, dotarán a los ciudadanos de la tecnología necesaria para realizar la medición de su actividad y acceder a las microaportaciones económicas por parte del entorno.

A muchos empresarios les entra la risa floja con el discurso buenoide que hacemos los expertos y promotores de la RSC. Por ello, es conveniente ir más allá de reciclar materiales y pensar también en hacer circular y sostenible el circuito del dinero… haciendo pensioning por ejemplo…

Jose Luis Orós  -Creador de Pensumo-

economia circular pensumo